Mónica González Velázquez (Ciudad de México). Egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (UNAM). A la par cursó el Diplomado de Creación Literaria en la Escuela de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Editora y poeta. Le han sido publicados doce poemarios y una antología poética en Guayaquil, Ecuador. Poemas suyos, han sido incluidos en antologías de poesía en México, España, Nueva York y Argentina. Destaca su participación en La palabra transfigurada: cien años de poesía visual mexicana (Ediciones del Lirio, CONACULTA-INBA, 2014). Finalista en el Premio Internacional de Poesía Visual, Badajoz 2015. Directora de miCielo ediciones, editorial especializada en ediciones alternativas.
SOMOS UNA EDITORIAL ESPECIALIZADA EN LA PUBLICACIÓN DE POESÍA EN FORMATO DE LIBRO-OBJETO.
lunes, 9 de agosto de 2021
Fábulas del Desastre de Elizabeth Torres
Mónica González Velázquez (Ciudad de México). Egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (UNAM). A la par cursó el Diplomado de Creación Literaria en la Escuela de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Editora y poeta. Le han sido publicados doce poemarios y una antología poética en Guayaquil, Ecuador. Poemas suyos, han sido incluidos en antologías de poesía en México, España, Nueva York y Argentina. Destaca su participación en La palabra transfigurada: cien años de poesía visual mexicana (Ediciones del Lirio, CONACULTA-INBA, 2014). Finalista en el Premio Internacional de Poesía Visual, Badajoz 2015. Directora de miCielo ediciones, editorial especializada en ediciones alternativas.
miércoles, 28 de julio de 2021
AVISO LEGAL
jueves, 8 de julio de 2021
C R U D O de Luis Yadir González
Nosotros no somos los muertos
Nosotros
no somos
los
muertos
no
caímos
cuando
quisieron quitarnos
las
tierras.
A
nosotros
no
nos violaron
a
las esposas
y
a las hijas.
Nosotros
no somos
los
muertos
no
nos escondieron
detrás
de los
números
de
su
cobardía
y
su intransigencia
no
somos
las
estadísticas
sin
rostro,
sin
alma.
A
nosotros
no
nos desaparecieron
a
los hijos
y
nos los entregaron
en
pavesas
y
pruebas
de
ADN.
Pero
podríamos serlo...
¿Y
si seguimos mañana?
Nosotros
no somos
los
muertos
los
que tiemblan
de
frío y de abandono
los
que sucumben
a
la educación
que
se niegan a llevar
a
todos los rincones,
aun
pudiendo,
no somos los muertos
de
ausencia
y
decadencia.
Los
que deben
venderse
por unos pesos
pues
ya no creen
en
el mañana.
Nosotros
no
somos
los
muertos.
A
los que piden cuota
para
darles
un
pedazo
de
tiempo y de esquina
para
poder
arrastrar
nuestros
huesos
no
nos amenazan
con
vivir
bajo
su cielo.
Nosotros
(si
acaso)
somos
los absortos
los
indolentes
los
vale madres.
Nunca
han llegado
a
nuestra puerta
a
arrebatárnoslo
realmente
todo.
Pero
podríamos serlo...
¿y
si mañana lo somos?
Y
¿si
de alguna forma
ya
lo somos?
Quizá
ya
nos arrebataron
la
conciencia
y
los ojos.
Pero
no nos damos
cuenta.
Nosotros
no somos
los
muertos.
Si
lo fuéramos
no
estaríamos aquí
leyendo
esto.
Estamos
vivos
¿Qué
vamos
a
hacer al respecto?
____________________
Edición artesanal, limitada a cincuenta ejemplares foliados y firmados por su editor. Forros e interiores, impresos en calidad Laser Docucolor/ tinta especial filtro UV. Encuadernación tipo rústica, cosido y pegado a mano, con forros de cartulina Sundan Felt Natural White, 210 grs. e interiores de fibra natural, 90 gr.

Luis Yadir González (Ciudad de México, 1981). Escritor por oficio, ha desarrollado como su género predilecto la novela, seguido del cuento, el ensayo y la poesía. Es en esto último donde vierte gran parte de los sentimientos mas salvajes que le albergan, sostiene que para escribir una novela se requiere un delicioso manejo de la mentira, pero con la poesía solo debe caber un escrupuloso y desgarrador manejo de la verdad. Lector de clásicos y sabedor de que toda escritura emana de la lectura. Es fiel creyente de que solo debe escribirse si te nace de las entrañas.
miércoles, 16 de junio de 2021
FÁBULAS DEL DESASTRE de Elizabeth Torres
Llegada
del cisne a Nueva York
a
Lorca y su ciudad sin sueño
Resulta que en este punto de la
metrópoli a una cuadra del tren
hay un nocturno de Lorca donde
las iguanas y el muerto y los
que no sueñan y que no duerme
nadie, nadie, no duerme
nadie, y lo veo todos los días
cuando voy al trabajo y cuando
sin cigarros y sin llaves regreso
a la caja de zapatos por la que
pagamos demasiado para guardar
nuestra fe.
nadie, en letra cursiva, no
duerme nadie,
grafiti con mala ortografía, el
cocodrilo
quieto, me muero de pena, nadie,
nadie.
¡Alerta! ¡Alerta!
Ciudad en estado de emergencia
todos en sus huecos, todos
vestidos de pánico todos con sus
mediocridades y sus
ruegos y sus fantasmas guardados
en alacenas repletas de
culpas enlatadas todos en el
mismo canal sincronizando
respiraciones y comerciales todos
con los ojos bien abiertos
como muertos colgando de los
puentes
Llega el cisne a nueva york.
¡Alerta! ¡Alerta!
Desde la ventana de mi cárcel en
un cuarto piso y con la
carta de evicción en tres semanas
mientras el café se
derrama en la cocina y mi amante
se derrama entre mis
piernas no alcanzo a ver
estrellas, ni lagartijas ni fieras
divinas solo los techos de Brooklyn cubiertos de nieve
algunos con antenas parabólicas
otros con sus respectivas
ratas más allá el del buen
salario, con un jardín de 6
centímetros de pronto un ciervo
de agua desdibujándose o
un soplo de luna husmeando los
senos sudados de la mujer
en el bar lleno de hipsters, o el pavor de los pobres pero
no
amor y no dios y mucho menos iguanas aunque sería
apropiado que mordieran.
Porque no sueña nadie no duerme
nadie no
se ahoga nadie nobody, nobody, su versión
en inglés en la pared de al lado,
nobody
sleeps, pobrecito
Lorca y algo sobre
alligators bajo la
tierna protesta de los
astros, pero cariño, ¿cuáles
astros? tus
versos aguantando frío nobody sees you
Lorca, nadie te mira. ¡Alerta!
¡Alerta!
Ciudad en estado de emergencia
todos en sus
agujeros, todos vestidos de
muerte, todos con sus
vanidades y sus juegos y sus
llagas arriba el cisne a la
fosa común.
¡Alerta! ¡Alerta!
el que huye con el corazón roto es
devorado por un cocodrilo blanco
condenado a llorar poemas
bilingües
en cementerios de tercera clase
cada
febrero y para siempre y si
cierra los
ojos es azotado una y otra vez
por
esta intensa monotonía que no
inspira versos sino cartas
suicidas.
Nocturno del Brooklyn bridge
según Lorca:
y
al que le duele su dolor le
dolerá
sin descanso y el que
teme
a la muerte la llevará sobre
sus
hombros y así sea, poeta, un
disparos de invierno entre los
párpados un morirse constante,
ya sin sueños ni llanto, sin tren
y
sin espantos, así sea.
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domingo, 2 de mayo de 2021
TRANSITOR Stephen Brown
8 Como el producto en los carteles de la pared se volvió hierofánico, como el ambiente tiene carga de ser acusado de sacralidad no muy diferente a la cadena del estacionamiento que está afuera, levitando, sobre la tradición del producto estelar de medianoche, estupefacto, veo el letrero de 7-eleven de la era de hielo y me pongo nostálgico y estupefacto.










