jueves, 13 de agosto de 2015

Radiopoemario: trance poético-experimental en vivo (12 de agosto)

Una sesión del Radiopoemario, donde la música es parte importante de la poética de Omar Ortíz.

HYPER VERSOS (Ensamble de guitarra, acordeón y poesía en voz alta)
Proyecto de poesía musicalizada. Textos rotos, sórdidos, vivaces y blasfemos.




Omar Ortíz Agathokles, Omar Fentanes, Rodo Bautista

Omar Ortíz Agathokles (Ciudad de México). Escritor, locutor y autor de siete libros publicados y cuatro discos de poesía sonora.

Omar Fentanes (Ciudad de México), músico. Acompañamiento en la guitarra electroacústica.

Rodo Bautista (Ciudad de México), músico. Acompañamiento de acordeón.

Link para conocer el trabajo de Omar Ortiz:
https://www.youtube.com/watch?v=VBvB0Bzy7sQ


Comparto un poema de la serie que se leyó en la presentación de Hyper versos. Disfruten.



ELLA, ALICIA


Alicia seguía de pie en la última ronda, balbuceaba boleros, nunca soltó la botella, cerraba los ojos y decía quedito “Happy birthday to you, happy birthday Mr. Poet”calé una vez más el humo cannabico golpeaba su cara, no había conejo, no había maravillas, era ella el amor de mi vida que dejé caer en medio de un océano y tenía como final el resto del universo.

Alicia temía salir a la calle sobria o sin mi brazo protector marcado por las agujas, a veces lloraba, otras tantas reía, la demencia bipolar que le marcaba fue lo que logró penetrarme el alma, ella, la noche, la calle, tanto ron que no sabia si era martes o tenía que robar un par de espejos para llegar al viernes, Alicia amaba los viernes y no parecía importarle donde dormir, ni con quien hacerlo… lo importante no es sentirlo sino olvidarlo, pronunciaba después de cada sorbo o cada bocanada.

Alicia una maravilla, Alicia clara,
sabor a coca, hálito de opio,
esencia barata, Alicia amor eclipse,
pasión hojalata, Alicia espasmos,
Alicia demencia suicida,
Alicia ahora, la cara marcada,
la greña pinta, ¡shhhhhh!, callada, callada

Alicia corría presurosa por el adoquín y la lluvia resbalaba a lo largo de su vestido blanco, se detenía de vez en cuando para apretar el tornillo que detenía la hemorragia de su pierna, gritaba en su afán de ser salvada de la oscuridad inaudita que la trataba de alcanzar…

Alicia soñaba con ser mujer y no despojo, domingo por la mañana, la resaca puesta, la carne caliente, las piernas húmedas, Alicia abría los ojos después de 72 horas de estar en el espacio, conocía el vacío de su cama, la pestilente bruma de su cuarto, no paró hasta ponerse de pie, abría un cajón y acariciaba la foto de cuando tenía 7 años, las lagrimas no cesaron hasta que el ácido psicodélico volvía a su sistema, ya no quería ser mujer sino volar.

Alicia camina por el bosque de asfalto en busca de una respuesta a la pregunta que jamás pronunció, apedreaba pájaros de acero con piedras parlantes, juraba que su padre era un dios Mesopotámico, un fakir de Arabia discípulo de Jesús, rendía tributo a la muerte por creerse eterna, Alicia comía sal a puños, decía que el mar oleaba en su vientre, dibujaba paisajes promiscuos con el bao en las ventanas Alicia tocaba los espejos, los besaba y en contadas ocasiones le hacia el amor.

Alicia gritaba a la luna y afilaba sus uñas con la mirada perdida en el horizonte:

Luna sórdida romanza,
luna lujuria proterva,
esclava, silencio, silencio,
háblame luna barata, escucha el canto
atiende el ruego, te cambio los ojos,
amante Voyeur, eres tan puta,
silencio, ¡shhhh! silencio,

El semen resbala por la rodilla, Alicia no conoce los pecados, grita, versa, Alicia se unta los labios de acido, se encierra en la bruma, bebe whisky sin parar, las puntas de su cabello apuntan directo a Dios y al cielo, reta su poder por creerse santa, Alicia funde las ganas en sus dedos y se acaricia de forma majestuosa, maúlla, bebe, gime, grita, maúlla, grita, gime, maúlla, explota, silencio, silencio.



Alicia aparece dormida en el olimpo, capital de una ciudad sin ley donde habita el fanatismo a Cristo y el miedo, Alicia cambia su nombre por coca, forra su piel con piel sintética, se mimetiza en la noche, baila desenfrenada con ritmos cadenciosos, agita las manos a media calle, pincha sus pliegues con heroína barata, mezcla el polvo, Alicia vuelve a explotar y vuela.

No más mariposas, no más té,
No más reina de corazones, no más Alicia…

Alicia sonríe inquieta,
Juega con una pelota,
Acerca sus peones al gato,
Alicia se mira al espejo tiene ya diez años,
Alicia viste siempre de blanco,
Alicia ama a Dios ahora tiene doce.
Alicia crece, odia a sus padres,
ya mancho el vestido de carmín,
Alicia tiene quince se fue de su casa,
Alicia crece, crece, crece, silencio, silencio,
Alicia está dormida en una banca del metro,
Alguien la ha tocado, al despertarse,
Busca bajo su vestido esta desnuda,
Comienza a beber…

Alicia se mira al espejo y escupe su rostro,
Alicia quedó marcada de por vida,
Crack, más crack, Alicia se hace pequeña,
Hachis, Ron, Vodka, Alicia se hace pequeña,
Coca, ácido, aguardiente Alicia casi desaparece.

Silencio, silencio…

Alicia está casi desnuda, recostada en la banqueta, bañada en ajenjo… está por conciliar el sueño… silencio, silencio, Alicia cayó en un agujero del cuál no regresará.









sábado, 8 de agosto de 2015

Escritores de Latinoamérica por Ayotzinapa (Narrativa)

Marcha 20 de noviembre, 2014


Segunda entrega de la serie: "Escritores de Latinoamérica, por Ayotzinapa".


ESPERANDO A PAPÁ
Dina Grijalva (Culiacán, Sinaloa)
a Allison Abraján de la Cruz

Me gusta que viene mucha gente a visitarnos a mi casa. Antes no venías tantas visitas, el que siempre llegaba de sorpresa era mi papá, a veces se venía caminado o en combi desde Ayotzi, donde estudia para ser maestro.
También me gusta la mesa que puso mi mamá con fotos de mi papá y flores y velas y donde se ponen a rezar todas las mamás y algunos papás y mis dos abuelitas y mi abuelito que vienen en las tardes. Así yo y las niñas y niños que vienen aprovechamos para jugar y correr afuera, mientras las personas grandes rezan y platican y no tienen tiempo de regañarnos.
Lo que no me gusta es que en los últimos tiempos mi mamá y mi hermano de repente lloran y casi siempre están tristes. Mi hermano ya no quiere ir a la escuela porque le dicen cosas malas de mi papá, le dicen que ya no va a regresar; pero mi mamá le dijo ahora: acuérdate que ayer en la marcha gritamos ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos! Y entonces mi hermano dejó de llorar y dijo: sí, en la otra marcha gritaré más fuerte para que escuchen los malos y nos lo regresen.
            Pero lo que más me gusta en estos días es cuando vamos toda la familia y otras personas a Ayotzi y podemos jugar y ver los escritorios con fotos, en uno está la de mi papá y me gusta verlo allí. Como dicen que una noche salieron él y sus amigos y no han vuelto, yo creo que están jugando a las escondidas. Y yo juego con otras niñas a buscarlos, pero se han de haber escondido muy bien porque no los hemos encontrado en tantos días.
            Cuando vamos en las marchas con velas y gritando es para que mi papá y sus amigos vean las luces y nos oigan y encuentren el camino de regreso pronto. Ya tengo ganas de ver a mi papá.


SESENTA Y TRES DÍAS Y NI UNA PISTA
Dina Grijalva (Culiacán, Sinaloa)

Hace sesenta y tres noches y sesenta días que seis jóvenes fueron asesinados y 43 estudiantes fueron capturados por policías y desaparecidos. En estas sesenta y tres noches y sus días, las madres y los padres de los jóvenes las han buscado, se han entrevistado con el presidente, han sido insultados por el procurador que sin pruebas creíbles les mostró una caja con pedacería de huesos diciéndoles que eran sus hijos.
Un fragmento importante de la sociedad civil y de los estudiantes de todo el país han expresado su solidaridad y su exigencia del regreso de los jóvenes, de diversas y plurales maneras. En varios países también se han visto múltiples y creativas muestras de solidaridad con los jóvenes y de exigencia a las autoridades mexicanas.
La pareja presidencial, mientras tanto, ha viajado feliz a China y ha retornado indignada por la indignación que ha despertado en la sociedad la ostentosa casa en la que habitan. Se han dedicado en febril actividad a grabar videos por su casa y pidiendo que se apoye con dinero  a la misma empresa que les regaló la casa de cientos de millones de pesos.
La sociedad ha seguido manifestando su indignación y exigencia del regreso de los jóvenes estudiantes desaparecidos por la policía y ahora se suma la indignación y el agravio de que manifestantes hayan sido detenidos.
Han pasado sesenta y tres días y sesenta y tres noches y de los jóvenes ni rastro.


EL SILENCIO DE LA AUSENCIA
Francisco de León (Ciudad de México 1975)

Uno
Abrió los ojos. No pudo ver nada, el lodo le nublaba la vista por completo. Le ardía. Quiso gritar, gemir al menos, pero la tierra mojada, la sangre en fuga, se convirtieron en su lengua en un sabor imposible de degustar que lo enmudecía. Elevó un poco la cabeza para respirar. Tomó aire largamente. Al hacerlo pudo sentir el sabor del silencio que le rodeaba, de la muerte que ocurría a su alrededor, pero también podía sentirla piel adentro, próxima y ansiosa. Quiso rezar un padre nuestro, pero las palabras se le agolpaban, imposibles. “Padre nuestro…” dijo una vez mientras con la todavía sucia palma de la mano trataba de limpiar sus ojos. Logró ver, a lo lejos las luces de lo que sabía que era su pueblo. “Padre nuestro…” repitió, “nuestro…”, “nuestro…”, la palabra lo abarcaba todo: lo que su mirada cansada alcanzaba a reconocer, la tierra en su boca que ahora sabía diferente; “nuestro…”, “nuestro…” repitió una y otra vez como si en ello se le fuera la vida, y en ello se le iba. Su tacto reconoció lo que desde la tierra se eleva por sobre la muerte: “nuestro…”

Dos
¡Zip! ¡Zip!
Escuchaban por sobre sus cabezas.
¡Zip! ¡Zip!
Cada vez que el sonido abarcaba el espacio, ella se apretaba un poco más sobre su pecho. Tantas veces él lo había deseado, tantas veces había soñado con esta cercanía.
¡Zip! ¡Zip!
No podía verla. Todo estaba muy oscuro. Pero la sentía. Su tacto, su aroma que podía reconocer desde la distancia. Hoy no había nada más que esa cercanía para ambos.
¡Zip! ¡Zip!
Ella de él no supo más que su nombre y que estudiaban en la misma escuela. Lo veía pasar por las calles en silencio, sentía su mirada, pero nada más.
¡Zip! ¡Zip!
Ella siempre temió que le hablara, pues no habría sabido qué decir. No era buena para hablar con gente que no conocía. Ahora, en esa oscuridad, lo sintió como si siempre hubiesen estado juntos.
¡Plac! ¡Zip!
Una de las balas atravesó la lámina del techo y se incrustó silbante en una de las paredes. Una pequeña ráfaga de luz se dejó ver en el piso. Ellos se abrazaron con más fuerza.
Estaban tan juntos que el mundo cabría entero en su abrazo.
Hubo mucho silencio.
El murmuró su nombre al oído de ella. Ella murmuro su nombre al oído de él.
Ambos sonrieron en la oscuridad.
Con cada gesto, el mundo comenzó a ser otro.


YA ME CANSÉ 43
Héctor Rojas M (Ciudad de México 1986)
A la familia de los desaparecidos.
Su dolor es el nuestro. Vivos los raptaron
En nuestro corazón vivos los mantenemos. Su voz ha nacido en todos lados.

Hace algunos años, Ángel escribía:

Estoy felizmente cansado, y con mucho trabajo por delante. Hoy conocí a Rubén Álvarez Mendiola, periodista que hoy dirige un proyecto que se llama Educación a Debate, donde se me han abierto las puertas y se me ha encomendado la tarea de hacer un reportaje de educación y género. Es perfecto, mi amigo Valek me ayudo a entrar ahí, hoy en la junta me sentí en mi ambiente total, lo que siempre había soñado, mañana empiezo a realizar entrevistas y a redactar el reportaje. Por otra parte en menos de 15 días tengo una presentación en el MUNAL. No hay más, poesía y educación. La educación es poesía y la poesía educación. Estoy cansado, felizmente cansado. 12:47 hrs, martes 10 de agosto de 2010. 

Un libro en manos de un vecino es como un arma cargada
R. Bradbury
(La cita del día)

Ángel, acostumbraba poner una cita luego de escribir algo en su diario. Lo que Ángel, cansado, no sabía, es que, cuatro años y un mes después el sabría perfectamente el desarrollo del trabajo en las Normales, que toda modificación de carácter educativo tendría que empezar justo en estos centros tan diversos y tantas particularidades hilvanadas con un mismo propósito. La intervención del Estado en las Normales es irrevocable desde la perspectiva pedagógica como desde la gobernanza del país, no se puede gobernar tal y como están hoy las Normales, y hay que decirlo, Ángel, se ha cansado todos estos días, todos estos años, para atestiguar la barbarie, para ser testigo de la sangre derramada por el delirio. PISA. PISA. Ayotzinapa, verdad histórica, medida de México, medida del mundo. La manu como la mente factura de maestros es esencial para el desarrollo de cualquier nación, el cansancio de Ángel lo había llevado a esa conclusión de una forma muy sencilla, luego de una entrevista con la embajadora de Finlandia Anne Lammila; Anne, había sido muy honesta: “Finlandia no es un país  muy rico, tenemos pocos recursos naturales”, por eso la Reforma del 68, lo que hace que casi 50 años después, Krista, ministra de Educación de este país del norte de Europa, asegure: “El sistema educativo finés no evalúa cada año a sus maestros, confía en la capacitación que han obtenido a lo largo de su carrera y les brinda total libertad y autonomía para que desarrollen su trabajo”, la nota está ahí y es de Educación a Debate, hoy, Educación Futura. 11 de septiembre de 2014; quince días antes de la desaparición de los 43.
En muchas de las Normales Rurales, el cansancio de Ángel lo sabe bien, se enseña principalmente a odiar al Estado, es evidente que el Gobierno tiene que intervenir. Amar el conocimiento es, el espíritu del aprendiz de maestro. Formarlos sólidamente y después darles libertad para trabajar. Son nuestros semilleros de luz, no los podemos abandonar. Aún cansados, tenemos que continuar. La educación es poesía y la poesía educación. ¿Educar, para qué? ¿Qué queremos construir? ¿Cuántos modelos de desarrollo caben en un país? ¿Qué vamos a hacer?
Seremos capaces de perdonar? Pero sobre todo ¿seremos capaces de transformar con audacia y armonía instituciones como la policía comunitaria de Iguala? ¿Qué vamos a hacer?

El nuevo mundo nace de la solidaridad
Del entendimiento de la otredad
Como reflejo firme de la identidad misma


LEVANTAMIENTO
Mariano F. Wlathe (Ciudad de México 1986)

Yace en la cama incapaz de moverse. Está paralizado, lleva años así. La persona que debería cuidarlo, abusa de él. Lo golpea, se burla, le roba la comida. La ira, la frustración acumulada a lo largo de años recorre el cuerpo inmóvil sin encontrar lugar donde expresarse. Cuarenta y tres milímetros del cuerpo responden, cuarenta y tres milímetros que están hartos, cuarenta y tres milímetros de su mano izquierda. La falange media de su dedo corazón se yergue retadora. El hombre a cargo se enfurece. Grita, ofendido, al cuerpo paralizado. Lo maldice, a él y a su repuesta. Lo escupe. Pero los cuarenta y tres milímetros resisten. Lo enfrentan, están dispuestos a luchar.
El hombre se burla y, sonriendo, se monta sobre el cuerpo inerme que sólo puede ver. Se retuerce provocándolo, mofándose de los cuarenta y tres milímetros subversivos, los lame mientras ríe. Se los introduce en la boca y, mirando a los ojos del hombre en la cama, muerde con fuerza. La mordida desgarra la piel y rompe los huesos. El dolor recorre todo el cuerpo. El hombre, convertido en bestia, se carcajea con la boca manchada de sangre y, entre sus dientes, el trofeo recién amputado. ¡Cobarde! Se dice a sí mismo el hombre en la cama. Quisiera apartar la mirada, olvidar el dolor, pero la bestia sobre él se lo impide. Cínica, le escupe el dedo en el rostro, mientras se exhibe, presumida y sonriente, cubierta de sangre. Sin darse cuenta de que el resto de los dedos ha comenzado a levantarse para formar un puño.


CENIZAS
Mariano F. Wlathe (Ciudad de México 1986)

Una niña de seis años camina descalza, desde Guerrero, arrastrando con una cuerda un ataúd lleno con las cenizas de su generación. Aunque sus pies arden sobre el asfalto abrasador, no se detiene. Avanza entre hombres que han perdido su humanidad: bestias que arrancan a personas de su comunidad para devorarlos. Fieras ignorantes y ambiciosas con rostros de oficiales y corazones de asesinos. Al verla pasar la insultan, intimidad, golpean y violan frente a cientos de testigos cobardes o cínicos que escupen mierda. Mierda que se acumula en el camino, que hiede y hierve bajo el sol, dificultando el caminar de la niña que, vejada, continua avanzado entre el pantano de heces que llega hasta sus rodillas y atasca el ataúd. Su recorrido es arduo e ingrato hasta arribar a la capital del país, donde el pantano se vuelve más profundo. Donde marcha entre los padres de cuarenta y siete jóvenes que el Estado convirtió en fantasmas, en sombras que reflejan nuestro miedo a este país. Cuarenta y tres desaparecidos, tres enterrados y uno más golpeado hasta la muerte cerebral y miles de muertos más detrás de ellos y miles delante. La niña ve a los padres, abandonados a su suerte, ignorados y denigrados. “Imbéciles que no logran entender que sus rufianes están muertos, mejor que se pongan a trabajar para que salgan de la pobreza en que viven”* gritan monstruos despiadados que se confunden con el excremento que inunda la ciudad. “Ya dejen de insistir en fastidiar a los demás. Es horrible lo que pasó y estoy con ustedes de corazón, pero no arruinen mi día provocando tráfico”* Grazna otro hipócrita insensible hundido en el pantano de estiércol. La niña alcanza, agotada, el centro de la ciudad donde un grupo de bestias con disfraz de granaderos la esperan. La atosigan, como perros que ladran y muerden. Ella no puede más, se deja caer, pero con sus últimas fuerzas abre el ataúd que guarda las cenizas de toda su generación, esperando que éstas vuelen y cubran la mierda y que asfixien a todos los responsables de ella. Que se enciendan y esparzan convirtiendo en ruinas los cascarones de las instituciones vacías. Que se petrifiquen sobre todo el horror para que no se olvide. Que germinen y se conviertan en algo muy distinto al país que hoy nos avergüenza.
*Comentarios tomados de perfiles de Facebook.


EPITAFIO EN UN BASURERO DE CENIZAS
César Rodríguez Diez (Puerto de Veracruz 1967)

No queda nada más que el grito. Pero tarde o temprano nos hará conscientes. Porque la sangre sacudirá de su indiferencia al mundo y entonces nadie podrá callar lo que yace escrito entre cenizas. Existiremos en la memoria, en la inquietud de los murmullos, en la palabra no dicha ante el silencio perpetuando el grito, para que ningún otro tenga que jamás gritar.


SOMBRA EN MEDIO DE LA NOCHE
Leticia Carrera L. (Morelia, Mich. 1981)

El viento de aquella noche trajo la lluvia, obligando a todos a mirar una mentira, los hecho relatados fueron acaso un último recurso para distraer a la gente, la repitieron tantas veces que ellos creen que es verdad, pero un país lo duda, los otros países incluso escriben y relatan del cinismo, de los cuentos de horror que se relatan en el país del águila y la serpiente.
Esa noche se hicieron leyenda, 43 nombres quedaron registrados en la historia, sin saberlo fueron la voz de reclamo,  el choque contra el iceberg que resquebrajo las láminas del barco, aunque sigue luchando por no naufragar, se escucha la fuerza del agua entrando por las ranuras.
En tierra agreste se levanta el humo, el calor de la tierra desaparece con los cuerpos inexistentes, dicen que fue el fuego, los analistas insisten que fue lluvia, que el fuego no tuvo oportunidad, que la historia no está bien contada, que si hubiera sido el fuego, la temperatura sería como el de la lava, no son encantadores de serpientes, su historia es un cuento sin verdad.
No lograron decir palabra alguna ni levantar mano en pos de su idea, de la meta que tenían, los 43 normalistas se hicieron sombra en medio de la noche, los callaron por miedo, por odio, por necesidad, por ser esa sangre de rebeldes que sólo una tierra como Guerrero puede gestar. Los desaparecieron, ni siquiera hay cuerpo para un entierro, para cerrar su ciclo en esta tierra, ni siquiera cenizas para esparcirla en los campos y que florezcan en el maíz, como alimento mágico, como alimento de los dioses de otros tiempos, para no olvidar su sangre, para nombrar Ayotzinapan con deseo de justica, con sabor a un futuro, con un aroma que pueda parecerse al corazón que late después de saber su historia.


26 DE SEPTIEMBRE
Leticia Carrera L. (Morelia, Mich. 1981)

El 26 de septiembre de 2014 cumplí 33 años, imaginé que ese día renacería como Huidobro narra en Altazor: “Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.” Sin embargo ese día las noticias no fueron luminosas, y bajo las hortensias desaparecieron ellos, los 43 jóvenes que soñaban con ser maestros, pero en lugar de nacer, sus cuerpos desaparecieron, “He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae”.
Entonces ese día el lugar no fue el cielo ni la tarde, fue Ayotzinapan, las noticias no pararon, las noticias siguen hablando de ese fatal día, la mirada de los otros países cayeron y sus preguntas ante los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos que habían desaparecido continuaron, y tuvieron que venir de Argentina a decirnos lo que todos imaginaban… “De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable”.
Los meses han pasado, la vida sigue, arrastra la memoria de 43 que ya no caminan, que ya no están, que no se olvidan. Todos los meses ha habido marchas los días 26, me recuerdan que sigo viva y también recuerdo a los 43 que ya no son: “Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.”
Los 43 dejaron de ser humanos, los vivos los han transformado en grito, y recordatorio. Ellos se transformaron en memoria, en semilla, en temblor. El mundo sigue preguntando por ellos, sus padres caminan otras patrias para contar su historia. En la patria de los 43 se agita el viento que los nombra a cada momento, soñando que un día su fruto será la más dulce soberanía.


EL MILAGRO SECRETO DE AYOTZINAPA
Carlos Aguasaco (Bogotá, Colombia 1975)

En sus caminatas pendulares entre su hogar en Omeapa y la preparatoria en Tixtla, Jhosivani descubrió su inclinación por la poesía. El lenguaje, como el mundo –pensó- es un canto hecho de repeticiones y variantes, una celebración de lo común y lo particular en hermandad infinita. Lejos de los salones literarios, de la arrogancia de los teóricos y los “escritores” citadinos, Jhosivani desarrolló su poética personal con base en la observación de la naturaleza. El verso, como el hombre, respira en resonancia con su contexto –meditó- y a veces hace eco del aire y las alas que lo perturban o retumba con la tierra por la que se arrastra la serpiente que huye que quien viene a cazarla. Unos meses antes de partir para integrarse a la escuela normal en Ayotzinapa, Jhosivani descubrió que desde hacía varios días un zanate lo seguía como una sombra con alas. Jhosivani y el “chanate” –así lo llamaba él- construyeron una amistad translucida y permanente. El joven poeta lo alimentaba y el ave, agradecida, respondía con un popurrí de sus siete cantos. Inspirado en esas melodías, Jhosivani quiso traducirlas en versos, y así hizo en su marcha a la normal donde soñaba con convertirse en maestro. Para su sorpresa, su amigo Chanate lo siguió hasta allí y mantuvo con él sus acostumbradas charlas matutinas y vespertinas. El 26 de septiembre de 2014, Chanate se unió a Jhosivani y sus compañeros en Iguala y desde el aire, impotente, lo presenció todo. Cuando supo que la muerte era inevitable, Jhosivani levantó la mirada y vio a su amigo en aire; en un último intento por aferrarse a la vida habló con él en la oscuridad. Si de algún modo existo – le dijo- si no soy una repetición o errata de la naturaleza, existo como tu amigo y como poeta. He traducido en versos tus siete cantos y ahora quisiera, antes de morir, pedirte que tradujeras los míos a tu lenguaje de trinos y los siembres en el aire. Chanate aceptó y mantuvo el vuelo junto a las llamas mientras interpretaba la primera versión de su nuevo canto para que Jhosivani la escuchara y corrigiera en su agonía. Antes de morir el joven poeta hizo una acotación a la traducción de su amigo. Chanate, el último verso de mi vida quiere decir dos cosas: semilla y esperanza. El ave, con las alas chamuscadas, lo comprendió y se alejó de las llamas buscando un canto que tradujera ese sentimiento. Semilla y esperanza, semilla y esperanza, semilla y esperanza, todavía se repite Chanate por aires, mientras llora.

*“El milagro secreto de Ayotzinapa” está dedicado a la memoria de Jhosivani Guerrero de la Cruz y sus compañeros de Ayotzinapa. Las cursivas resaltan la referencia intertextual al cuento “El milagro secreto” de Jorge Luis Borges.


JULIO
Jonathan Minila (Ciudad de México)

—¿Está segura que quiere verlo?—le preguntaron.
Marissa asintió.
—Tiene que ser fuerte— dijeron.
Levantaron frente a ella la sábana blanca que lo cubría. Se estremeció. Era Julio. Reconoció la ropa. Esa playera roja. La llevaba, también, semanas atrás cuando cargó a su hija por primera vez. No dijo nada. Tampoco Julio que comprendió su silencio. Se paró detrás de ella y tocó su hombro. Marissa no lo percibió. Te amo, dijeron al mismo tiempo.


DE LA AUSENCIA QUE DUELE MÁS
Jorge Manuel Herrera

Indolente

Qué grande eres pueblo mexicano
que tus hijos cruelmente muertos
no te lastran ni llagan menos te duelen
para detonar tu rabia y corregir tu historia
Qué grande eres pueblo mío
pero qué corazón tan jodido tienes…

Individual y colectivo…

… algún día (no muy lejano)
nos arrepentiremos de haber llamado “patria”
a este silencio cómplice, cobarde y ciego
sinónimo de la desgracia del país que no somos.

Así andamos

Nuestra memoria, no es aquella ave cansada
que todos creemos que es.
Sí no nos sirve de nada
es recién un polluelo desenvainado.

Avalancha

Desde el fondo,
exactamente donde se siente uno humano
más cerca de lo que es sentirse pueblo
o cómo dirían los más dignos
: esto ya está moviéndose
y viene repartiendo chingadazos.

Cábala “nuevoañera”

No usar nada de calzones, ni rojos ni amarillos,
Debe recibir el año nuevo a raíz (sin calzones, pues)
¡Ahhh! Y tampoco usarlos el resto de su vida,
haber sí, cuando más rozado ande
recuerda que tiene madre, hijos, hermanos,
amigos, compatriotas y un país,
por los cuales tiene que cambiar
su modo de pensar y actuar.

Doble filo

El odio consiste en no olvidar
No olvidar es ser digno
Él no digno olvida con odio
Olvidar merece un odio indignado

Fosas clandestinas

Cada uno de nosotros cobardemente enterramos
con indiferencia valemadrismo y apatía
el paso de los que marchan reclamando justicia
y exigen ver  de regreso a sus hijos con vida
Pareciera ignorarse que, en este país
NADIE está a salvo.



jueves, 6 de agosto de 2015

Radiopoemario: trance poético-experimental en vivo (05 de agosto)

Amig@s del Radiopoemario, tras dos meses de ausencia, aquí estamos, con la batería a full para seguir navegando a bordo de la nave de poesía y sueños. Este miércoles 05 de agosto, inauguramos la tercera temporada con la presentación de Sector 7-G (Poesía multimedia).

Ánuar Zúñiga Naime

Poesía en voz alta, acompañada por visuales y paisajes sonoros, en la voz de Ánuar Zúñiga Naime; quien ya nos había advertido que la poesía no tiene porque ser seria o solemne, sin embargo la poesía de Zúñiga Naime, nos revela a un autor de inquietudes profundas:


Yo soy el ciudadano promedio cuando las noches son tibias
como un revolver que acaba de abrir fuego
y las grietas del techo forman el mapa de la asfixia 

Yo soy el ciudadano promedio y le tengo más miedo
                                                  al hambre que al fracaso.
Soy los nudillos que golpean las cristales de los seven eleven
a las cuatro de la mañana
la sensación de vacío después de coger con desconocidos 

Escucho el iPod en shuffle porque no me atrevo a controlar nada 

Mis padres me enseñaron a no conformarme con ser un perdedor
Mis padres me enseñaron a ser un buen perdedor 
Yo soy el ciudadano promedio y le tengo miedo a los perros
que se arrojan contra las rejas de los zaguanes al escuchar mis pasos 
Tengo gingivitis y tengo
doscientos éxitos de los Beatles en formato mp3 
Soy el ciudadano promedio y me siento sospechoso en los bancos
y los aeropuertos.
La casa en la que crecí ahora es una sucursal de Starbucks
Corro al cruzar las calles
obtengo placer de imaginar a mis padres
llorando mi muerte.
Yo soy el ciudadano promedio y tengo un montón de vidas ficticias para contarle a los taxistas
olfateo los calcetines después de usarlos 
Algo tengo de justificante médico
algo
          de mono lanzado al espacio. 
Yo soy el ciudadano promedio y no tengo salida de emergencia.




Transpiramos versos que reivindican una postura ante la vida, somos el ciudadano promedio y la poesía trasmite nuestra realidad nacional. Indagamos en el Yo, ese sujeto impredecible que navega entre las fronteras de nuestra sublimada personalidad.







Borderline

1
Todo empieza con teléfonos arrancados de la pared
con maletas hechas de madrugada y platos rotos
con llorar durante ciertas películas
tomar café sin azúcar en presencia de más gente
y temerle a las avenidas grandes

2
He sabido de hombres
que pasan las tardes de los sábados
tirando condimentos del refrigerador
que pasan las noches
raspando los ojos contra el techo
Hombres que se aferran por años
a la punta de una mujer
mientras Ω tira
desde el otro extremo

3
El cielo amaneció astillado
Reviso la alacena y no encuentro
el frasco con lo poco de Ω que nos quedaba
El niño está en su cuna tirando dientes
y tú me sonríes catálogos
hablamos Fisher Price y listas de súper
El domingo avanza nadando en brea y las manos
[las nuestras]
no nos tocan sin rompernos

4
¿Tú en qué abismos has caído?

¿En qué pasillos
de luz nublada
jugaste el tazo de tu infancia?

¿En qué charcos fuistenáufrago
máscara
labios partidos
cerveza tibia
dejada a la mitad?

5
Crecimos

como raíces de árbol
que no rompen la banqueta

Hacia la humedad enterrada

Hacia los gusanos

Nos quedamos enroscados en las piedras
[y los huesos]
y en toda palabra para decir derrumbe







Rodrigo Román Alonso, Mónica González Velázquez curadora del Radiopoemario
y Ánuar Zúñiga Naime


lunes, 27 de julio de 2015

Escritores de Latinoamérica por Ayotzinapa (Poesía)

Marcha 08 de noviembre, 2014



A casi un año de su desaparición, los mexicanos seguiremos exigiendo que se esclarezca la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Los escritores de Latinoamérica nos unimos en una sola voz: ¡¡¡Ni perdón, ni olvido!!! 43 normalistas de Ayotzinapa: ¡¡¡Los queremos vivos!!!



CÁRDUMENES
Alejandra Proaño (Ecuador, 1976)

Cardúmenes de estrellas ciegan los horarios, pero nosotros somos un inmenso cuerpo luminoso en la superficie del mar.

Respirar el tiempo es mirar arriba, cerrar el paso a la muerte, patalear con alas de narices, emprender vuelo marino en la esfera húmeda, olerse, sofocar con piel ventosa el filo de la esfera globular, esperar en quietud los compases de la inmersión nocturna.
Pero burlar la muerte es danzar con agua y plancton.

En el agua,
los cuerpos se rozan por accidente
Somos 43 luces de navíos sin brújula.
En ocasiones, nos recogen de regreso al mar astronautas en órbita,
pero nosotros, entregados bajo la marea, despreciamos el oxígeno para mirar a los ojos.

Los encuentros marinos se los lleva la luna
Ella mueve las mareas con su mano de garfio
desgarrando, arrancando, con el borde de sus uñas.

Sí, esa luna que promete acurrucarnos,
y al cabo de tres noches
se hincha y nos deja caer de nuevo al vacío de altas mareas.

A veces soñamos que nos han encontrado
y entonces somos
el arrullo de dos extraños en la oscuridad.

Un diamante de hojas incrusta escamas en voz baja,
contar una noche es la larga perla de un collar en el cuarzo negro de una playa nocturna.


LOS CADÁVERES HERMOSOS
Augusto Rodríguez (Guayaquil, Ecuador; 1976)

Míralos sin camisa, arrastrados,
echando sangre, con capucha, reventados,
refundidos en las pilas, con la picana, el ojo sacado,
degollados, acribillados,
botados al borde de la carretera,
en hoyos que ellos cavaron,
en fosas comunes,
o simplemente sobre la tierra abono de plantas
de monte:
Vos los representás a ellos.
Ellos delegaron en vos,
los que murieron.
Ernesto Cardenal


1
Todo hombre nace
y muere en una jaula.
Cada cuerpo que se resista
a un nombre nuevo caerá sobre su peso.
Contaminan el aire de los que tienen patria.
Les quitan su origen,
su descendencia, su identidad.
Su semen es arrojado a las víboras.
Su sangre a los perros.
Sus dientes a las ratas.
Sus ojos a los cuervos amarillos.
Sus uñas a los cadáveres.
Sus vergas a los presos.
Vuelan dentro de sus jaulas
como si fueran aves de la muerte
sin estar muertos. Caen.
Se desdoblan por fuera, por dentro.
Destrozan su propio cuerpo con el pico,
las garras, los ojos y moldean otro cuerpo.
Hasta convertirse en monstruos destripadores
que se miran al espejo y no ven nada.
Monstruos que se hunden en barcos
llenos de sangre de niñas vírgenes.
Niños mueren desgarrados,
decapitados,
cercenados, ahorcados.
Son liberados de las jaulas
para que vuelen sin alas
a los destinos de la humillación.
Son lanzados a fosas comunes.
Son divididos con furia,
con parsimonia, a las aldeas de la patria.
Provienen de todos los lugares de la tierra.
Regresan a padecer
debajo de los árboles genealógicos.
Arrojados, una y otra vez:
amor éramos tú y yo.


A LOS 43 NORMALISTAS DE AYOTZINAPA
Chary Gumeta (San Cristóbal de las Casas, Chiapas)

Soy el demonio la santa muerte.
Soy la gran bestia lo bárbaro
Lo salvaje. Yo soy el hombre que
destruirá tu vida el país el mundo.
Esther M. García


Señor Sicario:

Asesinaste a cuarenta y tres muchachos
destruiste cuarenta y tres sueños
cuarenta y tres educadores que eran esperados
por los niños de las comunidades
donde no existen los ángeles.

Arrebataste cuarenta y tres hijos
de cuarenta y tres madres
que agonizan de tristeza y dolor
cuarenta y tres jóvenes
que creían en la justicia
y en un paisaje diferente.

Arrancaste de la tierra esos pasos firmes
y seguros que prometían ser factor de cambio.

Estamos indignados, enojados
y demasiado dolidos para perdonar.

Ten piedad de tu alma
y dinos donde están
antes de que los cubran mas noches
antes de que el viento los olvide
antes de que el monte se compadezca de ellos
y los cubra con su verde manto.

Y entonces
sólo entonces
tal vez el recuerdo te perdone.


DESAPARECIDO
Fátima López (ciudad de México)

A las madres de los 43

Hay una canción que me hace falta
un brillo bajo la inmensa ola.
"¿Dónde has estado todo este tiempo?",
si pudiera decirte.

Si pudiera hacer
que el viento sople entre tu cabello,
que tus manos me recojan
de esta llama oculta,
si tus pasos
pudiera sanar desde la aurora.

Pero,
tu cuerpo es un vaho sobre las rocas,
un ardiente pozo en el corazón,
un nombre apenas,
una cosa entre las cosas.

Tu cuerpo, que andará por ahí,
cubriendo de destellos el río, o
haciéndose brisa entre el bosque.

Tu cuerpo
andará buscándome cada noche,
como esa noche
cuanto te llevaron
y, seguro,
alcanzaste a pensarme
o a decir mi nombre
casi
susurrando.

Tu cuerpo, que verá en las flores
una añoranza terrible,
que no podrá luchar,
enseñar, que su voz
no podrá
compartir.

¿Andarás con otros cuerpos?,
¿tendrás compañeros de memorias,
charlas acaloradas frente a la sutileza de la luna?
¿Les hablarás de algo:
de la muchacha con la que ibas a casarte,
o del mole verde que tanto te gustaba?

¿O será tu cuerpo
una partícula ya,
en la boca de todas las olas?

Para mí,
eres más que un nombre,
o un signo oculto,
eres mi historia.

¿A dónde he de llevarte tus flores?
¿Dónde van a perfumar los crisantemos
lo que queda de esa noche brumosa?
¿Andarás en el suelo adolorido,
ensangrentado,
o libre
flotando entre palomas?

Mi tierra se rasga las raíces,
se restriega en tu ausencia,
hace eco,
hasta sus zonas más profundas.

¿A dónde salgo a buscarte?
¿Debo ir a la ciudad, a la cárcel,
o al fondo
de una ribera
sinuosa?

¿Debo gritar tu nombre debajo de las piedras,
o decirle a mi memoria,
–como si fuera un testamento–
que no regresarás nunca?
Por eso digo
que me falta una canción,
la que tú cantabas ese día,
el último
día, o
la última noche, da igual.
Te oí cantarla.

Me guardo su sonido entre las manos,
voy a cubrirlo con un candor
amoroso,
con un manto.
Que sepas
que tu canción
te está esperando.

Yo,
velaré todas las noches.


México, D.F., 02 de diciembre de 2014.


NO SON 43
Javier Febo Santiago (San Juan de Puerto Rico)

No hay matemáticas
ni ciencia
ni finito ni infinito
para simplemente explicar

No hay explicación

No son 43
somos tú y yo
y la especie humana


Y DÓNDE QUEDA LA DIGNIDAD HUMANA
Jesús Urbina Rz (ex  ciudad de México, 1985)

Quisiéramos mejores tiempos para este país para ti y para mí y para todos los seres que cohabitan este mundo este país está sangrando digo que este país está sangrando y la impunidad sigue sin ser detenida ya sé que todas son especulaciones mías que los caídos son personas desconocidas que la violencia no tolera el arte ni la poesía los más grandes poemas se escribieron sin cobardía pero la juventud toma nota y deja fluir el sin fin de sus rencores con osadía en este país existe la melancolía de saber la cantidad de personas que mueren cada día hirió de muerte a lo que llamábamos tercamente vida en ésta ciudad tenemos cerradas todas las salidas -pero- quién dijo que queríamos escapar de este ataque de desinformación masiva ahora es tiempo de formar el colectivo llamado contraataque nuestra táctica será la información y tomar las calles de manera pacífica aunque nuestras almas estén franqueadas aún no han sido derrotadas esta carnicería de carne humana debe terminar de un solo tajo la única salida es desmantelar el sistema de un gobierno totalmente desorganizado dejemos de ser anónimos para cantar uno a uno nuestros nombres nosotros somos los habitantes del presente luchar de paz o morir de nada son los dos caminos que nuestros corazones ahora trazan dejemos de llorar por los ausentes no es posible que sigamos con los brazos cruzados y mientras de sangre se humedece el ambiente nosotros nos quedamos callados y sumidos y consumidos por el pánico salvaje dejemos fluir el coraje de un verdadero cambio que la pesadumbre no sea nuestra indomable y ensombrecida tristumbre parece que el horror nos termina nos sobaja y nos desgata parece que el dolor nos arruina es penoso y nos dispersa la túnica está enlutada en ominosas llamaradas y seguimos sin hacer nada y dónde queda la dignidad humana cuándo somos testigos de los peores castigos de la impunidad disfrazada otra vez el engaño viene desde lo alto desde la misma silla consumada y ensangrentada otra vez será vencida cuando el pueblo así se lo decida hemos visto morir a nuestros hijos y no somos padres todavía nosotros sobre nosotros enfurecidos y temerosos domesticados a quedarnos callados por cobardes hemos tomado hoy las calles para darle un rumbo de esperanza a nuestra vida no dejaremos que nadie por nosotros decida no vamos a ofrecerle nuestra carne y el cuchillo al homicida ya sé que no he dicho el nombre de la patria donde nuestro corazón habita porque nuestro hogar es la justicia de saber que somos más los que no perdonamos esta cruel y desmedida injusticia somos ofrecidos en el festín de la delicia por la avaricia a donde somos reducidos a simples cifras el apetito de unos pocos ha dejado con hambre a los flagelados por esta matanza indigna y miserable en nombre de la humanidad dejemos de ser testigos inapetentes de una guerra en donde nunca gana nadie esta cobardía que parecía impenetrable dejo sobre nuestra piel una marca imborrable ahora es tiempo de pensar en dar el cambio nuestra visión no es la visión de los vencidos ni nuestra nación es la mansión de los desaparecidos hay que dar un golpe un grito y de frente dar la cara un hermoso canto de paz que tanto nos hace falta ellos con sus armas y la infamia de sus almas barbarizan nuestras vidas cotidianas este país arde de esperanza la sangre arde y nos llama el corazón arde y nos llama la vida misma arde y nos llama este país no está hecho para los cobardes que pretenden someternos ahora como antes somos jóvenes y no nos comemos los brazos nuestros corazones no son armas aunque cada latido sea de justicia un disparo una bala puede penetrar un libro y destrozarlo pero un libro puede atravesar un corazón herido y sanarlo nosotros estamos armados con las balas de las palabras disparemos más poemas al aire y terminemos con las plegarias este poema es un incendio de paz consumiendo de raíz este país hasta guiarlo hacia la esperanza ellos corrompieron nuestro ayer y  casi están a punto de despojarnos del mañana pero nosotros somos el presente forjando la historia contemporánea no dejemos que el silencio encadene nuestras almas


LOS SERES QUE CALLARON MISTERIOSAMENTE
José Vásquez (Guayaquil, Ecuador; 1991)

Protestaron por un país mejor pelearon hasta que de la nada dijeron adiós familias enteras llorando en silencio pero sus gritos se escuchan cada vez que dicen justicia la cual es misteriosa ciega y a veces injusta gente que calla la verdad compinches de un delito que se verá reflejado en los actos que después llegarán.
 

43
Juana Adcock (Monterrey, 1982)

Sembró en agosto flor de cempasúchil
cilantro y rábano
un pedazo de hueso
una muela
unas bolsas de cenizas
seguirán hablando
seguirán educando


CIUDAD HEROICA
Juana M. Ramos (El Salvador)

A Ayotzinapa y sus hijos

A lo lejos la ciudad,
hace alarde de la muchedumbre de sus venas.
Una lluvia delgada amenaza la brevedad de mis cabellos,
me atraviesan sus luces y pienso en su centro en
damero, sus faroles mortecinos, sus calles , una
sola, intransitable cuando el sol se pasea en el asfalto.
A aquellos que tercermundean tu existencia, muéstrales
tu boca desdentada y cuéntales que dejaste los caninos
en los palos de tus amos, que te vestiste de pancartas
y ostentaste manifestaciones multitudinarias,
que por muchos años recorrió tu noche la bota y el fusil,
que tus cunetas recogieron la sangre de tus hijos,
y de los hijos de tus hijos, sangre que se sigue repitiendo.


AYOTZINAPA: 43
Judith Santopietro (Ciudad de México, 1983)


El día llueve y llora sus cenizas,
rostros casi limpios huesos duermen entre el fango,
los arropamos en la espesura del miedo
como se acaricia una flor crisálida
o a un diminuto colibrí nacido ayer

Decíamos,
cada atardecer,
en el esplendor más sucio de las calles
"saldrán    saldremos    saliremos"
Conjugando el verbo de estas imperfectas flores

Dijiste
"estoy contigo a quien el fondo de un basural
no hay luz no hay sombra ningún fuego nos quema
sólo perros hacen guardia alrededor del río nadie sabe si es amargo este caudal"

Eran así nuestros niños murmurando al mundo
en la cosecha dorada del Sur,
cubiertos de los copos de aguanieve,
entre amaranto y trigo allá por los maizales,
con sus pesadillas de niños
y el dolor del primer diente
acaso la enfiebrada cara después de un aguacero

O quise decir que eran casi niños
que miramos cada foto
y parecía tan breve la mirada
desde donde punzan hoy sus huesos como astillas
En el luto de esta noche
(un ferry brama cada hora)
me pregunto cuándo volveré a pisar las calles de mi patria
o si mi patria es el territorio donde poso mis pies ahora mismo,
o si mis pies son dos arcas que navegan sin libros, sin platos ni comida,
si son pájaros de otoño y sus únicas hojas caen del cielo desecadas tristes,
si mi patria es la inmensidad de cadáveres en cada esquina
si ya pasaron siglos
y aún la ciudad está sitiada.

New York City, diciembre, 2014.


LA NUEVA GRAMÁTICA
Luis Cruz (Lima, Perú; 1981)

Te están llamando,
todo el tiempo los policías corren de esquina a esquina, se chocan con momias de papel
se enredan con sus heridos, son malabaristas con fuego ajeno y siempre caen…
Parece que Bolaños dejó caer su tinta en mis calles y que sus novelas toman forma en cada partisano
en cada miembro mutilado, en cada ciego a voluntad.
El fuego nos interroga,
los cuerpos ardiendo nos quieren dar la mano, pero uno tiene miedo y el fuego se apaga.
Los relatos de Borges y Cortázar parecen tomar sentido con cada minuto
de esta noche espesa como la brea.
¿Dónde  anidarán chicos?
Te están llamando,
son vastos sistemas de pensamiento reflejando sus heridas,
sombras encorvadas,
fábricas abandonadas:
“Simplemente míralas y fíjate que hacen contigo” dicen…
Las azoteas llenas de banderas a media asta, pobre chicos, pobres madres
quiera que la gramática tenga nuevas formas de hacer oraciones para la gente vestida de dolor.


AYOTZINAPA
Magaly Quiñones (San Juan de Puerto Rico)

Ayotzinapa, un día, se despertó llorando conmovido, era la hora de la afrenta; la hora de la masacre de sus hijos. El día convulsaba y lloraba de ira, hasta el lodo lloraba sin consuelo.

La ignorancia triunfó, el odio se encumbró, el llanto de las madres cubría todo, se oscurecía el cielo, y la noche más noche se crecía.

Y hoy, por qué callarlo. Este gran ojo que ahora somos todos presintió y vio la inmensa felonía.

Y ahora, por qué callarnos, este grito ancestral, que somos todos, debe lanzar al aire su agonía.

Debe surcar el aire cada nombre, cada sueño vejado, cada cuerpo maltrecho y masacrado.

Deber de todos es contarle a todos, que en el hermano pueblo mexicano, 43 patriotas, exigieron respeto, equidad y justicia para todos y perdieron la vida.

Y ahora que nadie llore, que lo griten los cielos, ríos, montes, desiertos, pedregales.
Que los tiranos se hinquen de rodillas sobre piedras filosas cual puñales, que el llanto derramado cubra el planeta.

Ahora, que se sepa, en cada continente, en cada Antilla, sobre la faz del mundo americano que un día, no lejano, los 43 cuerpos serán multiplicados, y sus brazos, alzados, armados hasta el tuétano, cercenarán los huesos del tirano agresor que les tronchó la vida.

Ayotzinapa en México, acá en Borinquen, fue el Cerro Maravilla.

¿Hasta cuándo, hasta cuándo? Ayotzinapa, un día…


SE LOS LLEVARON
Margarita Drago (Rosario, Argentina)

Why pour more sorrow
on the hearts of the sorrowful?
Rumi

Quedaron los abrazos
prendidos en el aire
la mesa servida
y el pan tibio en el horno
quedó el grito mordiendo
las sombras
y las manos de todos arañando
la noche
"se los llevaron" "se los llevaron"
retumba en las paredes
de las casas vacías
"se los llevaron" "se los llevaron"
susurra el aire
por las calles desiertas
dónde el infame
arrojó sus cuerpos
dónde la tierra
esconde sus miradas
dónde las bocas
desangran palabras
dónde los huesos
tiritan de frío
"se los llevaron" "se los llevaron"
claman madres angustiadas
en una búsqueda sin tregua.
el silencio se hizo largo
anochecida la espera.

(De Las hijas de los vuelos, poemario inédito)


¿QUÉ COSECHA UN PAÍS QUE SIEMBRA CUERPOS?
Manuel Roberto Rodas Mendez (Xela, Guatemala; 1981)

A los 43 normalistas desaparecidos solamente por poner voz a la "sin voz",
solamente por pensar...

El aula espera a sus huéspedes, detienen el tiempo,
prende una vela,
busca en el cielo el rostro de aquellos que llegaban con una sonrisa a sus brazos.
Grita y llora
como el sonido de un recién nacido,
sus paredes se desgarran.
Busca en periódicos a sus hijos, a sus hermanos, a sus tíos, a sus amores perdidos.
¿Puede una hoguera quemar los sueños?
¿Caben los sueños en una urna?
¿Han inventado acaso el arma para matar los sueños?
Yo soy los 43 normalistas,
soy la lagrima de las madres esperanzadas por volverlos a ver,
soy el grito de los hermanos que se han unido reclamándolos,
soy Caifanes cantando "antes de que nos olviden",
soy el aerosol que pinta las paredes,
porque también las paredes hablan,
soy la duda de todo México,
soy el luto de los que aún son seres humanos.


VERTICALIDAD DEL QUE MUERE
Mónica González Velázquez (ex Ciudad de México, 1973)

Todos sabemos de alguna manera que el terror es una pasión sagrada,
una puesta en escena de nuestra propia inocencia
y de nuestra propia revelación.
José Carlos Becerra

¿Quién turba mi sueño
la angustia de vivir en el tedio
la incertidumbre, la guerra?

¿Pero qué sé yo de guerra?

Si mi bandera
es pacifista,
acumulación de tribus confederadas
sin propiedad intelectual
donde la ley, por decreto se respeta.

Me busco en esta patria
de hombres de pensamiento
de sudor y de palabra.

De silencios se construye el dolor
me estoy yendo a ninguna parte
me invaden oraciones
fuertes -blandas- confusas
tengo el vértigo del recién parido
la verticalidad del que muere.

Soñando y de cara a la pared
mi cuerpo tendido en la hierba
encuentra la diferencia
y sublima el entorno:
el ocaso y sus tonalidades
los vigías de concreto
las copas de los árboles
el azul del cielo…

¡Alto!

Me niego a buscar belleza
donde sólo hay podredumbre.

Quiero decir de la realidad
lo que ella me escupe en la cara.

Realidad, toca a mi puerta para construirme
no para uniformarme con productos de moda.

Toca a mi puerta para darme certeza
no para inventariar mi existencia.

En la radio se anuncia:
¡Otra ciudad en llamas!

Entre las pestañas, un poco de luz
permite mirar a los ojos miopes,
mi huella en el asfalto calza su descendimiento
y yo sólo sé, que la guerra
es odio racial y estupidez humana
niños inmolados
patrias sin nombre
cifras de dolor en la carne.

Pero también sé, que la guerra significa alianzas
generación de intereses
bajas humanas
y miles de máquinas que no cuestionan:
su objetivo es buscar y eliminar.

Máquinas que son el milagro de la tecnología
y representan la evolución del hombre
como la especie de vida más inteligente
en el planeta tierra.


ESTADÍSTICA
Noé Lima (El Salvador)

Cuarenta y tres babas colgando del árbol
después del último balazo
han quedado como abecedarios
diseminados por el campo

Cuarenta y tres penas
y sus ojeras de ceniza
para extenderse entre velas
y esas mantas roncas de tanto gritar
colgadas en las avenidas
que también se queman

La luna fue testigo de cómo se puede morir
con las rodillas roídas por el silencio de las balas
de cómo ella puede soltar su dentadura
en el fondo de los ríos para llorarles

La bendita luna
que los acompañó a morir al lado de su sombra
con sus cuarenta y tres pares de manos cortadas
sin esa tiza temblorosa en sus dientes
sin alfabetos grabados sobre la hierba
con sus cuarenta y tres latidos antes de caer
en el fondo de esa pizarra
en que se convirtió la noche
Apenas y ella
pudo guardar sus iniciales entre el rocío
apenas pudo hacerles un hueco en su corazón
para salvarles la vida
antes que la madrugada
llegara a convertirlos en estadística.


CONTRATIEMPO
Omar Fuentes (ex Ciudad de México)

Tiempo que desligas
memorias
te aproximas
para dejar rastro
en espacios
sin horas
en relojes
inservibles
para estar sin estar
y poder existir
yaces en recuerdos
y te deshaces en instantes
escapas de la vida
cuando hecha trizas
penetra
en el umbral
de la muerte
para asomarse y mirar
la razón de su suerte.


TERCERA TORMENTA
Shimara Magaly (Ciudad de México, 1984)

Somos sólo un cuerpo despojado de toda culpa, de toda condena, de toda materia, huesos rotos, anquilosados, fluido desgarbado. Una ligera llovizna anuncia la partida presurosa de un par de alas negras. Soberbia habitual, intolerancia cartesiana. Somos incendio que no arde porque nuestros ojos fueron alejados de su centro, en una cadencia infinita de locura. Nadie escucha nuestros gritos, están todos ocupados en sus compras, en saciar apetitos iconoclastas, en anunciar su siguiente charada. Somos lluvia de estrellas atrapada entre cuatro paredes, la tierra cubre nuestros restos, cenizas inconclusas, Somos apenas un olvido entre tantas memorias reprimidas, ya nadie pronuncia nuestros nombres, ni recuerda el sonido de nuestras voces. Somos esa extraña sensación que muy pocos guardan en el pecho, dolor punzante, tormenta infrahumana, que un día reventará los sueños de los aún dormidos y todo llegará a un mismo sitio. No habrá desiertos ni mares, ni tierra fértil donde sembrar despojos, entidades apiladas, erosionadas por el tiempo. El cáncer ya no consumirá nuestra sangre, ni los arranques neuróticos serán motivo de infierno.



Primera entrega de la serie: "Escritores de Latinoamérica, por Ayotzinapa"